Comprendiendo la Base de mis Emociones

Comprendiendo la Base de mis Emociones

¡Crisis! Hoy en día por la coyuntura compleja la cual estamos viviendo, las competencias de índole emocional, muchas veces garantiza más el éxito que las de índole racional, se dice que sólo el 20% de las personas exitosas, a nivel profesional y en el mundo de negocios, tienen una Inteligencia Racional (IQ) alta y el otro 80% depende de otros rasgos como: valores, genética, personalidad, contexto; pero en su gran mayoría de la Inteligencia Emocional (IE) y a las destrezas que lo abarca. Hay una buena noticia y esta es, que dicha inteligencia se puede entrenar y desarrollar como si se tratase de un músculo más del cuerpo y sobre todo, en tiempos de desplomo de economías, de pandemias, de aumento de tasas de desempleo; es una obligación desarrollar más habilidades de índole de la independencia emocional y del auto-liderazgo, para garantizar así, una supervivencia somática: tanto física, mental, emocional y espiritual; ya que el ser humano es un ser integral, con capacidad creadora de nuevas y mejores realidades como ningún otro animal en el fas del planeta, como lo ha demostrado especialmente en los últimos dos siglos de su existencia.

Las 2 Mentes

Para entender los fundamentos del postulado de la Inteligencia Emocional y reflexionando las consecuencias de los tiempos enrevesados que venimos afrontando, ha hecho que se triplique el nivel de su relevancia; es por esto que es necesario ondear en las bases:

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Nuestro cerebro es un “software orgánico de supervivencia” que ha ido evolucionando alrededor de los millones de años de adaptación a nuestro entorno; primero, tenemos que comprender que poseemos una base “reptiliana”, la cual alberga todos nuestros instintos, desde cómo respirar hasta cómo responder a estímulos fisiológicos como el hambre; pero es con el desarrollo de “la primera mente”, llamado cerebro límbico que la especie de los mamíferos evolucionados – como grandes primates, delfines y otros – desarrollaron un sistema de gestión emocional que les permitía interactuar de forma prolífera con su entorno, socializar con su especie, asegurar su legado genético, protegerse de los depredadores y sobrevivir a las contingencias a las cuales estaban expuestos; ya que en su mayoría eran superados – físicamente – por otras especies que estaban adaptados de forma natural, con mejores “armas fisiológicas”.

Esta primera mente se caracteriza por la capacidad de percepción de las emociones, la cual fue heredado directamente por nuestros antepasados. Como segundo postulado está la otra mente: El neo-córtex, un espacio del cerebro más racional, que nos da la capacidad de emitir pensamientos más analíticos y lógicos; como también la habilidad avanzada de abstracción y ser totalmente consciente del mundo que nos rodea.

Cuando lo racional está en armonía con lo emocional, tendemos a adoptar comportamientos más asertivos y a elegir decisiones más efectivas. Un alto IQ por sí sólo, no determina éxitos futuros; por lo contrario, poder controlar las emociones facilita el tener resultados satisfactorios en más aspectos de nuestras vidas que solo el de nuestra vida estudiantil.

El Secuestro de la Mente Racional

Debido a la estrecha relación que hay entre nuestra parte racional con la emocional, en ocasiones se produce lo que se denomina como “secuestro neuronal”.

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Esto se da cuando el cerebro límbico hace florecer emociones básicas y nos impulsa a tener reacciones, por consecuencia de atribuir una idea subjetiva a los que estamos experimentando, generando lo que se denomina como sentimiento – que no es sino, la suma de la emoción más el pensamiento – llevándonos a traslucirlo en comportamientos irracionales como: gritar, pegar, insultar y buscar salidas fáciles a estados positivos pasajeros, incluso utilizando fármacos que pueda atentar contra nuestra salud; este “secuestro de la mente racional” puede tener consecuencia a tal punto – por una emoción de depresión patológica por ejemplo – de tomar la trágica decisión de acabar, nosotros mismos, con nuestra vida.

Las 6 Emociones Básicas

Para poder entrenar nuestras emociones y aprender a gestionarlas, es necesario seguir comprendiendo las bases de la Inteligencia Emocional; es por ello que presento a continuación las seis emociones básicas – cuatro de connotación negativa, una neutra y una positiva – que gracias a dicha exposición, se puede hablar de la ramificación de emociones más complejas.

Para obtener un conocimiento integral de cómo funciona nuestro cerebro límbico, prima la importancia de describir cada una de estas manifestaciones emocionales y de saber reconocer que es producto de un juicio de valor humano, esa capacidad de abstracción y de dar una valoración sustancial a nuestras interpretaciones como negativo o positivo; esto nos permite atribuir una emoción como desagradable y esto tiene un significado más allá de nuestra propia comprensión, provocando ampliar nuestro entendimiento que el “mapa” no es el “territorio” – es decir, lo que percibimos de la realidad no es la realidad objetiva – y estas emociones básicas nos han permitido poder sobrevivir durante miles y hasta millones de años como especie “homo” en plena evolución.

Pasó a describirlas a continuación:

1.      El miedo

·        Surge ante un peligro real y presente

·        Bienestar social o físico se ve amenazado

·        Necesidad de huir o enfrentarse a lo temido

2.      La ira

·        Indignación, frustración, rabia, cólera o furia

·        Sentimiento de ser ofendidos o dañados (o a nuestros seres queridos) por otros

·        Daño injustificado hacia nosotros, sentimiento de venganza y odio

3.      El asco

·        Tensión para evitar o rechazar un estímulo determinado que produce repugnancia

·        La respuesta fisiológica es sensación de nauseas

·        Es un mecanismo de supervivencia para cuidar la salud del individuo (ingesta de alimentos en malas condiciones e identificación de situaciones insalubres).

4.      La tristeza

·        Proceso de valoración sobre algo negativo que nos ha sucedido

·        Disminución de la energía y del entusiasmo

·        Ayuda a asimilar una pérdida irreparable

·        Produce un encierro introspectivo que brinda el sopeso de las consecuencias y poder planificar el futuro

5.      La sorpresa

·        Entendimiento de situaciones totalmente inesperadas

·        Respuestas fisiológicas a estímulos imprevistos (arqueo de las cejas, dando un aumento del campo visual, por ejemplo)

·        Facilita la proporción de mayor información sobre el acontecimiento inesperado, permitiendo elaborar, en consecuencia, el plan de acción más adecuado.

6.      La alegría

·        Valencia positiva innata

·        Fortalece lazos familiares y sociales desde edades muy tempranas

·        Se encarga de inhibir los sentimientos negativos

·        Aumento de energía

·        Estimula el sistema nervioso para afrontar varias tareas y fomenta el logro de objetivos

Conclusión

Se dice que lo que se conoce, se reconoce; para más adelante poder entrenarlo y medir los avances; para luego después, generar el plan de acción adecuado que permita trabajar en los nuevos comportamientos y hábitos que me llevarán a una mejora continua del alma y de la materia humana.

Si te gustaría poder tener un proceso de coaching a nivel personal o profesional para poder desarrollar tu inteligencia emocional, mejorando tu desempeño, el clima de tu área o tener esos resultados extraordinarios en tu vida, contáctame.

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